lunes, 19 de abril de 2010

"Cambalache" Enrique Santos Discépolo



Cambalache es un tango.


Escrito por el argentino Enrique Santos Discépolo en 1934 es una crítica al deterioro moral que conllevó múltiples golpes de estado en Argentina por aquella época, período conocido como "La década infame". Realmente no fue una década ya que va de 1930 a 1943 y sinceramente creo que no aplica solo a la Argentina, no olvidemos que empieza con la gran depresión de 1929, el surgimiento del Nazismo, es Fascismo, el Estalinismo y algún otro "ismo",  la guerra civil española y la segunda guerra mundial.

Como cualquiera de los grandes tangos sigue siendo tan actual como siempre. Cantado por el polaco Goyeneche es impagable.

Hoy esa clara indignación frente a la trivialización de lo inmoral ha quedado eclipsado por la realidad actual. Cambalache se ha convertido en un término que define un grado de caos con el que nos hemos acostumbrado a convivir, pero ya no tiene un significado tan relevantemente despectivo. Sirva entonces Cambalache como sinónimo de ecléctico, mixtura de todo con todo. Más o menos lo que pretendo que sea este blog.   










Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

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